Hoy en día, la innovación es un elemento cada vez más necesario a la hora de hablar de empresas. No importa su tamaño. No importa si tienen ya años en el mercado o si están siendo creadas apenas. Las organizaciones a nivel mundial necesitan innovar si quieren sobrevivir y tener éxito a través del tiempo.

“La innovación es el motor de la supervivencia de toda empresa”, explica Josep Tàpies, titular de la Cátedra de Empresa Familiar de la IESE Business School de la Universidad de Navarra en un texto al respecto. Tàpies se especializa en empresas familiares y lo que ha encontrado es que esta es la clave tanto del éxito como de la continuación generacional. Según su libro “100 familias que cambiaron al mundo”, cada una de esas organizaciones de las que habla en la investigación logró superar el siglo de vida porque supieron innovar para preservar sus negocios.

Y los líderes lo saben aunque no se sienten completamente preparados para instaurar la innovación dentro de sus organizaciones, porque si a alguien le toca hacerlo, es a ellos. De acuerdo con un estudio titulado “Innovation matters”, 66% de los ejecutivos entrevistados asegura que su organización no sobreviviría sin esta, pero 76% no se siente completamente confiado de tener las habilidades necesarias ni de estar llevando a cabo las actividades necesarias para ser innovadores.

Vivimos en la era del conocimiento, en donde el trabajo mental es cada vez más valioso que el manual y en el que los países que más prosperan son aquellos que innovan, explica Andrés Oppenheimer, un periodista argentino que se dio a la tarea de entrevistar a grandes innovadores como Richard Branson y que escribió el libro “Crear o morir”. Así que para las empresas esto se vuelve crucial, ya que hoy el conocimiento es ultravalorado y porque no hacerlo implicará, muy probablemente, la muerte de la organización. Para ejemplos, Kodak o Blockbuster, ambas empresas que no supieron anticiparse al futuro e innovar en consecuencia. El mercado no es estático y las empresas tienen que cambiar conforme lo hace el mundo.

¿De qué se habla cuando se habla de innovación?
No solo se trata de implementar nuevas tecnologías o de crear nuevos productos, sino que la innovación tiene muchas dimensiones.

La innovación es “la creación de nuevo valor para los clientes por parte de la empresa, gracias al cambio, logrado a través de la creatividad, de una o más dimensiones del sistema de negocios”, explica un artículo del MITSloan Management Review. Así que las áreas en las que se puede implementar esta dentro de un negocio son muy amplias.

Es posible ser innovador en varias vertientes, como en donde tiene presencia la empresa, en la captura de valor, en la experiencia del cliente, dentro de la propia estructura organizacional, en los clientes a los que se dirige, los procesos que lleva a cabo, los productos que ofrece, las personas con las que se relaciona para potenciarla (networking) o a nivel de marca, según enlista este mismo análisis. Innovar tiene que ver con aportar un valor nuevo a los clientes en cualquier área del negocio, pero para ello es necesario que toda la organización acoja estos objetivos.

Por supuesto, no es un asunto fácil. La innovación es un “esfuerzo complejo” para toda la empresa, el cual requiere un conjunto de prácticas y procesos transversales para estructurarla, organizarla y alentarla, explica Mckinsey en un estudio al respecto, en el que determinó ocho elementos esenciales que tienen que implementar las empresas para subirse a la ola innovadora.

Este estudio deja claro que “no existe una fórmula comprobada” para el éxito al hablar de innovación, sin embargo explica que esta es mucho más favorable que prospere si se vincula con objetivos de crecimiento; se “administra bien el riesgo” y se prioriza a la hora de escoger qué iniciativas impulsar; si se descubre el “problema” del cliente y la tecnología adecuada para resolverlo y si se logra evolucionar el modelo de negocio hacia estas premisas.

La innovación se puede fomentar
En este sentido, la buena noticia para los emprendedores y empresarios es que la innovación se puede “implantar” en el ADN.

Si bien es cierto que la creatividad viene en una tercera parte de nuestra genética, los otros dos tercios provienen de nuestra capacidad de aprenderlo, según explica una investigación de seis años que buscó encontrar qué hacía a los emprendedores innovadores y que es explicada por sus autores en un texto para la Harvard Business Review, así que en este sentido, es posible que los líderes aprendan a innovar y que a su vez puedan replicarlo en su organización.

Lo que este estudio encontró es que los emprendedores tienen algo llamado “inteligencia creativa” la cual es impulsada por cinco habilidades –asociar (preguntas, problemas o ideas de distintos campos), hacer preguntas que desafían el conocimiento común, observar cuidadosamente, experimentar nuevas ideas y hacer networking con personas con las cuales intercambiar ideas y perspectivas.

“El emprendimiento innovador no es una disposición genética, es un esfuerzo activo. El eslogan de Apple, “Piensa diferente”, es inspirador pero incompleto. Descubrimos que los innovadores deben actuar constantemente de manera diferente para penar diferente. Al comprender, reforzar, y modelar el ADN del innovador, las compañías pueden encontrar formas de desarrollar con mayor éxito la chispa creativa en todos”, concluyen los investigadores.

Es una cuestión de que los empresarios empiecen a ejercitar el músculo y a replicarlo al interior de su organización. Seguramente no será sencillo, pero hoy es esencial para sobrevivir.

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