Cada transformación sucedida en el mundo ha comenzado con el ímpetu de una mente inconforme. Cada invento y tecnología desarrollada, ha significado la concreción de ideas que apuestan a cambiar una realidad por otra más fácil, más cómoda, más productiva y conveniente. Así ha sucedido desde la invención de la rueda y hasta de cualquier tecnología contemporánea, pero es importante decir que esta emoción, la de la inconformidad, no es suficiente para que el cambio suceda; hace falta tener la capacidad de aterrizarla en una idea y ejecutarla.

La inconformidad es la emoción primaria que sienten los que quieren ser un agente de cambio, pero para hacer realidad la transformación necesitan un sistema organizado de acciones que puedan dar como resultado alguna innovación, pues recordemos que una idea sólo es un sueño si no se implementa. Entonces, ¿cómo lograr que la inconformidad se transforme en innovación?

1. Busca un significado

Mantener la emoción de inconformidad es muy útil, pues es el combustible que te va a llevar a buscar nuevas tecnologías o soluciones, pero es necesario tener una estrategia para aterrizarla en una idea, para lo cual debes plantearte la siguiente pregunta: ¿a dónde te va a llevar esa fuerza?

La respuesta debe tener un sentido social o comunitario, es decir, saber cómo esta acción va a impactar a la colectividad y cómo esta idea va a transformar su vida. Con esto en mente, podrás dar dirección a tus ideas, pues no se trata de hacer algo único sino algo realmente útil que no existe y que puede impactar positivamente en la vida de otros.

2. Plantea un propósito superior

Una mente inconforme que quiere mejorar la realidad no necesariamente está pensando en obtener ganancias o cobrar fama simplemente, lo cual está muy bien pues lo más importante es la realización del proyecto y el impacto que puede generar, lo demás vendrá como consecuencia.

La sugerencia aquí es escribir ese propósito de forma concreta con dos o tres palabras, por ejemplo: “Democratizar la tecnología”, para poder leerlo todos los días y recordar cuál es la razón por la que trabajamos.

3. Crear y no sólo mejorar

 

Puede resultar más sencillo tomar algo que ya existe y tratar de optimizarlo, sin embargo esa acción te mantendría en el mismo universo de cosas ya existentes, es decir no estarías innovando. La intención es dar un giro total al sistema establecido, pues esa ambición te llevará realmente a encontrar una idea que transforme el mundo.

4. Ir más allá de la ocurrencia

El deseo por innovar empuja a querer implementar tecnología sorprendente, funciones increíbles, características únicas, pero hay que hacer un alto en el proceso para preguntarte: ¿a quién quiero que llegue esta innovación? ¿Es útil esta propuesta en su vida?

La respuesta te tiene que guiar para determinar qué características debe tener la propuesta, que debe ser útil, amigable, concreta, pero sobre todo debe empoderar al usuario al que te estás enfocando.

5. Tratar de encontrar la perfección.

 

Es probable que la primera versión de la idea ya implementada no sea tan espectacular como imaginabas o no sea un solución tan completa como te propusiste, y esto lo vas a saber poniéndola a prueba. Tendrás que escuchar a los usuarios, aceptar la crítica y entonces tendrás la oportunidad de buscar la perfección.Es el momento de crear versiones de tu primera idea, no importa si el viaje te lleva de la 1.0 a la 1.9, el reto es llegar a esa gran implementación que nos satisfaga porque cumplió su cometido en el mundo real.

6. Impulsa la idea más allá

La paternidad de las ideas es un patrimonio y que puede resultar difícil compartirla con otros, pero este es el momento de volver a pensar en las razones de fondo: ¿para qué estás desarrollando esta idea?

Desde luego no se trata de entregar tus ideas a quien tiene más presupuesto o recursos para llevarla a cabo como la soñaste, se trata de abrir la mente y ser colaborativos, pues allá afuera existen otra mentes inconformes que están buscando lo mismo que tú, y muchas veces unir esfuerzos es la única manera en la que las ideas llegan a ver la luz del sol. Así que habrá que permanecer abiertos para colaborar con personas o instituciones que puedan aportar el conocimiento, las herramientas o las estrategias que te puedan complementar.

¿Tienes una idea para cambiar al mundo? Ponla a prueba y conviértete en un Future Thinker en iLab.

Fotos por Alex KnightErol Ahmedrawpixel on Unsplash

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