Han pasado ya más de 12 meses desde la primera asesoría de iLab en la capital del estado de Durango.

Todo empieza con un poco de creatividad e innovación y termina con una maraña de números, cotizaciones, proyecciones y millones de ansias por querer salir a comerse el mundo por parte de toda persona que pisa iLab.

Ha sido un largo camino el recorrido hasta aquí, aproximadamente 3000 mil horas de trabajo bajo una metodología desarrollada en conjunto con una de las mejores universidades del mundo (MIT) que, en lo personal, me ha permitido crecer profesionalmente a la par de acompañar a cerca de 50 emprendedores que decidieron dar el salto, salir de su zona de confort y probar su resiliencia, creando soluciones, una idea a la vez.

Ser diferentes, hablar de mil y un temas, estar al tanto de las tendencias en los negocios y entender el por qué de las cosas y revolucionar los ecosistemas locales de nuestra sociedad, son algunas de las caracteristicas del día a día de un Challenger de iLab, sobre todo teniendo la capacidad de manejar o hackear la tecnología en beneficio de la sociedad.


Después de todo este tiempo, es gratificante ver startups con menos de un año de creación en etapa de aceleración comercial, buscando posicionarse en un futuro próximo dentro del mercado global, ganando premios en diferentes convocatorias y generando tracción con los aliados estratégicos adecuados, pero todo no termina ahí por que se debe seguir trabajando, persiguiendo ese sueño que les dio el desvelo de vivirlo por tanto tiempo.

Startups como Apisgro, HathorCow y Proteq son el ejemplo perfecto del resultado óptimo de dedicación y constancia que, a pesar de tener más obligaciones como escuela, empleo y negocios familiares, se puede salir adelante con una visión de Future Thinker.

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