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Qué es la economía circular y por qué las empresas deberían insertarla en su ADN 

Una de las esperanzas para enfrentar el cambio climático se encuentra puesta en las energías renovables, las cuales evitan que más gases de efecto invernadero se despidan a la atmósfera, sin embargo, tienen un gran problema: su almacenamiento. 

Esto lleva la atención a las baterías –las cuales, entre otras cosas, mueven a los coches eléctricos, computadoras portátiles y teléfonos inteligentes– como el principal medio de almacenamiento de energía, sin embargo, las que hoy existen son costosas y contaminantes, no tienen la capacidad de almacenar la energía que se necesita y su fabricación involucra prácticas laborales injustas relacionadas a la extracción de litio y cobalto, a las cuales, se les ha considerado incluso como inhumanas.  

De esta manera, las baterías son un área fundamental en la que se debe innovar si se quiere impactar efectivamente al cambio climático. De hecho, estas, junto con los electrizadores de hidrógeno (que fabrican hidrógeno, al cual se le ha llamado el combustible del futuro) y con el retiro de CO2 a la atmósfera, “harán vitales contribuciones en las reducciones de emisiones de CO2 entre 2030 y 2050 en nuestro camino”, según un documento de la Agencia Internacional de Energía. 

En este camino, el reciclaje de las baterías será “crucial para cambiar de manera sostenible el sistema energético global”, según sostiene una investigación de Scientific American. 

Y ya hay quienes lo están haciendo. Un estudio –citado también por esta investigación– demuestra que existe una nueva técnica que restaura el cátodo de las baterías y que incluso las hace funcionar mejor que las nuevas. 

 

Un ejemplo real que explica qué es la economía circular 

 

Por fortuna, esto no se ha quedado solamente en estudios de laboratorio, sino que ya hay ejemplos de empresas que están llevando a cabo el reciclaje, por ejemplo, Ascend Elements

Esta empresa, basada en Massachusetts, está abordando un aspecto del problema al haber desarrollado un proceso patentado que primero tritura las baterías enteras de computadoras, teléfonos y automóviles, luego retira elementos como circuitos y carcasas de acero a través de un proceso de tamizado, lo que resulta en un material que permite la instalación de un nuevo cátodo. Esto permite la elaboración de baterías nuevas y listas para utilizar, las cuales, también confirman, funcionan tan bien o mejor que las hechas con materiales nuevos. 

Este ejemplo es muy ilustrativo para hablar de economía circular, un concepto que últimamente se ha hecho muy popular y el cual las empresas deberían incorporar a su ADN. 

 

¿Qué es la economía circular?

 

La economía circular es un concepto que permite minimizar la utilización de recursos en el mundo, al proponer nuevas formas de fabricación y consumo que promueven un mayor uso durante un mayor tiempo de las cosas, a través de su reparación, reciclaje y rediseño. 

Hoy este concepto es muy valorado en el mundo empresarial, debido a que las organizaciones, al incorporar este concepto, no solo contribuyen con el cuidado del medio ambiente, sino que se anotan una ventaja competitiva frente a sus competidores, ya que sus beneficios son múltiples. 

Entre estos, se encuentra la reducción de emisiones de CO2 y la disminución de dependencia de materia prima que puede venir de lugares alejados, lo que permite a las organizaciones ser menos vulnerables a la volatilidad de los precios y a la disponibilidad de estos insumos.

“La transformación circular puede ayudar a lograr una expansión sólida y sostenible en un mundo con recursos limitados”, explica el Foro Económico Mundial. 

 

La economía circular como una meta difícil de lograr 

 

Sin embargo, no es un concepto fácil de alcanzar. De acuerdo con el Circularity Gap Report de 2022, solo 8.6% de los materiales que entraron a la economía global en ese año serían reciclados, incluso menos de lo que se recicló en 2018 (9.1%), según cita a su vez el reporte “Circular transformation of industries 2022” del Foro Económico Mundial. 

Pero reciclar no es el único aspecto que considera la economía circular, sino que el concepto debe adoptarse de manera más profunda. Entonces, hasta ahora, ¿qué es lo que ha fallado si este concepto no es nuevo? 

Según este informe, uno de los errores que las empresas han cometido es proponer soluciones internas, que no traspasan sus “cuatro paredes”. Además de que solo han visto el aspecto relacionado con la sustentabilidad ambiental y han dejado de lado todas las ventajas competitivas que les puede traer, tales como resiliencia, eficiencia en la obtención de sus propios recursos y el crecimiento económico incremental que trae incorporar este concepto desde el ADN en el negocio.

 

Un cambio de paradigma necesario

 

Lo que se necesita, sostiene el WEF, es un “cambio sistémico”, el cual comprenda muchas más acciones que solo la implementación de iniciativas internas. 

“La transformación circular puede ayudar a lograr una expansión sólida y sostenible en un mundo con recursos limitados. Sin embargo, en los últimos 20 años, las empresas a menudo no han logrado escalar sus iniciativas circulares debido a tener una estrecha definición, alcance y a centrarse en cambios incrementales en el status quo operativo”, sostiene este informe. 

Lo que se necesita, entonces, es que las empresas se atrevan a salir más allá de sus fronteras, y que participen todas las partes interesadas, incluido el gobierno, la academia y la sociedad civil. 

Es decir, se necesita un cambio de paradigma que contemple una transformación colectiva que impulse a las empresas a hacer más con menos y a encontrar en ello una fortaleza, que a la larga les aporte más rentabilidad y resiliencia frente a las dificultades. 

Si quieres conocer más sobre economía circular, da clic aquí. 

 

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