Arturo, un joven de 29 años originario de Tijuana, Baja California, quien llegó a iLab con la visión de emprender y generar algo que ayudara a mejorar la calidad de vida de las personas, jamás imaginó hasta donde su sueño lo llevaría.

A principios de 2019, Arturo Navarro decidió ingresar al programa ThinkCamp de este Centro de Innovación y darle un vuelco a su vida. Hasta entonces solo sabía que quería emprender, sin saber lo que estaría a punto de crear.

Un programa de 4 meses y una metodología totalmente innovadora fueron suficientes para que Navarro constituyera legalmente su empresa bajo el nombre de Micrastic, un sistema de filtración de microplástico en agua capaz de degradar los polímeros que contiene.

“El 85% del agua en el mundo está contaminada con microplástico y el principal foco de contaminación es el lavado de ropa sintética” asegura Arturo. Así fue como nació su primera startup de base tecnológica.

Una vez egresado del programa ThinkCamp, Arturo decidió continuar su camino como emprendedor y, a tan solo unos meses de haber regresado a su ciudad natal, logró ganar el Premio Municipal de la Juventud de Tijuana 2019, con el que se reconoció su talento y trabajo en pro de los ciudadanos y la población en general.
Pero esto solo lo impulsó a seguir adelante con su empresa y aplicar a convocatorias nacionales e internacionales para conseguir el financiamiento necesario.

Entonces, la oportunidad llegó: Heineken Green Challenge, uno de los concursos más importantes y prometedores que reúnen a las mentes más creativas para contribuir a mejorar el planeta y a cuidar del agua.
La protección y uso responsable de este líquido vital no solo beneficia el negocio de las cerveceras, sino a toda la población mundial. Por ello, en 2019 Heineken decidió lanzar este reto y hacer un llamado a todos los emprendedores para que juntos lograran hacer realidad las soluciones propuestas.

Con una convocatoria abierta a estudiantes, startups y proyectos emprendedores en general, Arturo Navarro logró llevarse el primer lugar de la competencia con Micrastic, un monto de $500 mil MXN y acceso al programa de aceleración del TEC de Monterrey.

Sin duda, su paso por el ThinkCamp fue un parteaguas en su carrera como emprendedor social.
“Me llevo una visión totalmente diferente de los negocios. Después de iLab soy retador, propositivo e innovador”, afirma Navarro, quien ahora debe asegurarse de seguir multiplicando los triunfos y buscar los recursos necesarios para lanzar a Micrastic al mercado.

Arturo, un ejemplo de cómo el emprendimiento mezclado con creatividad e innovación puede cambiar el rumbo del planeta.

Así como él, tú también atrévete a cambiar tu vida. Solo necesitas dar el primer paso.
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