La Cuarta Revolución Industrial ha metido el acelerador a los cambios en las habilidades laborales que se necesitan para afrontar el futuro del trabajo.

La inteligencia artificial, la automatización del trabajo, el machine learning, la nanotecnología, la impresión 3D y, en general, el avance tecnológico han difuminado las líneas entre las esferas física, digital y biológica en el mundo del trabajo exigiendo a los seres humanos sacar lo mejor de sí mismos. Las habilidades más necesarias en el futuro del trabajo son aquellas que se relacionan con el potencial y la inteligencia única (hasta ahora) en los seres humanos.

De acuerdo con una lista elaboradapor el WEF, las primeras tres habilidades que necesitará desarrollar el ser humano son la resolución de problemas complejos, el pensamiento crítico y la creatividad.

“Los robots quizá nos ayuden a llegar a donde queremos más rápido, pero no pueden ser lo creativos que somos los seres humanos”, explica el organismo en un Informe.

Las siguientes habilidades necesarias para enfrentar un mundo laboral dominado por la tecnología, en el que las barreras de interacción hombre-máquina estarán difuminadas, son las llamadas “habilidades suaves”, las cuales ya desde 2016 están creciendo aceleradamente. Según un estudio de McKinsey, entre este año y 2030, estas van a crecer en 26%, en Estados Unidos.

 

 

Manejo y trabajo en equipo, inteligencia emocional, empatía, comunicación, emprendimiento, iniciativa, negociación, adaptabilidad. Estas se han convertido en imprescindibles ya que la tecnología liberará cada vez más las tareas repetitivas que implican los trabajos de hoy y liberarán espacio para las aptitudes que son exclusivamente humanas, explica un estudio de Deloitte.

“Habilidades humanas como el pensamiento crítico, la creatividad y originalidad, la atención al detalle, la resolución de problemas y la gestión de personas se espera tengan  un aumento descomunal en la demanda en relación con su prominencia actual”, señala el informe.

Por último, las habilidades tecnológicas, las cuales permitan que los hombres puedan interactuar de manera eficiente con las máquinas, también están en constante crecimiento. Según este estudio de Mckinsey, en los próximos 10 o 15 años, la interacción hombre-máquina transformará estas aptitudes y acelerará su demanda, la cual ha crecido desde 2002 y aumentará en mayor medida para 2030.

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