“La mejor política social es la creación de empleos a través del emprendimiento, no de las dádivas”

Enrique Díaz-Infante, director especialista del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, habló con iLab sobre lo imprescindible de la inversión en emprendimiento para resolver los problemas sociales que nos aquejan hoy.

 

En tiempos de covid, los problemas en México parecen no hacer más que aumentar.

Si ya desde antes la pobreza y otros problemas sociales aquejaban a la economía de habla hispana más grande del globo, con la llegada de la pandemia estos no han hecho más que agudizarse y sumar otros varios más relacionados con la crisis sanitaria.

Se necesitan tanto soluciones orientadas a resolver los desafíos médicos propios de la pandemia como otras que puedan atacar los problemas que existían ya desde antes de la llegada del coronavirus –como la pobreza, la falta de acceso a la salud para todos, por ejemplo– y que hoy se han agravado con la pandemia.

Y aquí el emprendimiento podría ser la respuesta. Sin embargo, ¿se está invirtiendo los recursos necesarios para atacar estos problemas a través de la creación de soluciones emprendedoras?

 

“Este gobierno ha sido nefasto para el emprendimiento, no da certidumbre jurídica a las inversiones, puede expropiar en cualquier momento, no apoya ni a los emprendedores con recursos, ni a los que son los negocios con estímulos fiscales para una crisis que no fue provocada por ellos”, sostiene en entrevista con iLab Enrique Díaz-Infante, director especialista en sector financiero y seguridad social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

 

La labor del gobierno es –o tendría que ser– impulsar como política de Estado el emprendimiento con el objetivo de que la economía crezca y con ello se generen empleos. Pero esto no ha sido ni política antes de la pandemia, ni durante.

No solo es necesario apoyar a emprendimientos comunes, sino a emprendimientos que pudieran poner solución a los problemas sociales que en México se cuentan por cientos, como la pobreza o el acceso a la salud.

 

“Las experiencias extranjeras dicen que el gobierno mete una gran parte del capital”, explica el especialista.

 

Sin embargo, inversiones como Dos Bocas o el Tren Maya siguen teniendo prioridad aún ante la emergencia sanitaria.

En casos exitosos como el de Israel, los emprendimientos echan mano de innovación y tecnología para resolver los problemas de la sociedad, tienen un fuerte apoyo del capital gubernamental en las primeras etapas.

Esto debido a que en sí mismo, el emprendimiento es una “falla de mercado”, es decir, una operación que genera mucho riesgo, el cual es poco atractivo para la inversión privada, explica el especialista. 

De lado de la inversión privada, tampoco están llegando los recursos. Del total de 19 transacciones con un valor de 187 millones de dólares, la inversión de SoftBank en la fintech mexicana Alphacredit, de 125 millones, representó el 66% del total. Esto de acuerdo con cifras de la plataforma de información financiera Transactional Track Record citadas por El Economista.

Los sectores que contabilizaron la totalidad de operaciones fueron el financiero, el de seguros y el de internet, a pesar de la pandemia y de la necesidad de desarrollo de tecnología y de búsqueda de soluciones. Así es la lógica de la inversión privada, la cual está concentrada en invertir en aquello que tiene una mayor probabilidad de dar rentabilidad, empresas fintech y aquellas relacionadas con internet.

¿Entonces hay algún momento en el que la inversión privada pudiera invertir en resolver problemas sociales?

Cuando el gobierno asume el mayor riesgo y la apoya para asumir su parte. Pero esto es algo que el gobierno actual tampoco se ha ocupado de hacerlo, sino al contrario: ha perdido la confianza de los inversionistas.

La cancelación de la cervecería Constellation Brands, el cambio de la política energética y la continuación de proyectos considerados de baja rentabilidad como Dos Bocas, el Tren Maya y el Aeropuerto de Santa Lucía, han sido algunas de las causas que han hecho salir de México del ranking de los 25 países con mayor confianza para la inversión extranjera de AT Kearney. 

 

¿Cómo ha sido el apoyo que ha dado el gobierno a las empresas en esta época de pandemia?

La política monetaria que ha seguido el Banco de México de dar apoyos por el equivalente al 3.3% del PIB es limitada porque los apoyos monetarios se bajan a través de la banca y en México el acceso a la banca y la inclusión financiera es muy baja. Solo el 8% de las pymes tienen contratos de crédito con la banca. Aproximadamente, solo 40% de las pymes tienen una cuenta bancaria.

Lo que se necesitaba en realidad eran apoyos fiscales, pero se necesitaban desde antes, porque ahorita ya han muerto muchas empresas. El gobierno no actuó a tiempo para evitar que las empresas murieran.

Muchas de ellas ya estaban en una situación muy delicada desde antes de la crisis del coronavirus por todo, principalmente por la situación económica desde 2018 a la que llevó este gobierno la cual nos ha llevado a un crecimiento nulo y eso ya traía golpeado a todo el sector empresarial. Pero con la crisis del coronavirus todo empeoró aún más. 

Lo que se hizo a nivel mundial fue dar apoyos universales vía transferencias fiscales y eso no se ha hecho aquí. Los apoyos a través del Banco de México han sido muy limitados.

 

¿Qué es lo que es necesario hacer frente a esta crisis?

En la actual crisis, en donde tenemos una pérdida de 12 millones de empleos y de 500 mil empresas que están cerrando, es fundamental el empresarialismo. Necesitamos impulsar el empresarialismo como una estrategia de supervivencia y de reactivación económica.

Se deben apoyar los emprendimientos vía inversión de capital y emprendimientos que estén en la innovación y la tecnología. Esa debe ser una política de reactivación económica urgente.

Lo que tiene que hacer el Estado es hacer que los muchachos que vienen de estratos bajos se interesen en el empresarialismo como una forma de ascenso social. Necesita apoyarlos con fondos, subsidios y capacitaciones para que una vez se echen a andar sus negocios.

El empresarialismo no solo genera movilidad social ascendente, sino que cuando creas un emprendimiento que pasa de micronegocio a pequeño, mediano y luego a gran empresa, está generando muchos empleos. Si solo el 8% de la población actualmente tiene esas capacidades, el 92% restante son empleados.

Si tú no apoyas el emprendimiento no vas a generar esos negocios que logren crecer y eventualmente generar empleos. La mejor política social es la creación de empleos a través del emprendimiento, no es estar dando dádivas y estar haciendo las becas Benito Juarez y estar dando limosnas como hace este gobierno.

Las dádivas, las limosnas, además de que no generan dignidad en las personas y de que dependen de recursos fiscales para mantenerse, no se comparan a tener un empleo. De una limosna a un empleo, la persona prefiere un empleo. La existencia de esas limosnas dependen de que haya una recaudación alta en el tiempo para que sean sostenibles y no tenemos la sostenibilidad fiscal como Estado para mantener en el tiempo esas dádivas. La mejor política social es la generación de empleos.

 

¿Crees que este gobierno lo esté fomentando?

No, al contrario, desde que llegó este gobierno desapareció en Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) y eso afectó muchísimo la incubación y generación de negocios que estuvieran en tecnología y que tuvieran capacidad de escalar, que fueran negocios que se pudieran convertir en mipymes y eventualmente en grandes negocios que pudieran generar más empleo.

Esa política en donde pequeños micronegocios de tecnología, que eran apoyados por capital de riesgo, era parte de la política que se seguía vía Inadem con fondos de la Secretaría de Economía se desapareció con la llegada de este gobierno aun antes de la pandemia.

Se necesita seguir una política para apoyar el emprendimiento vía capital más que deuda y con subsidios porque el emprendimiento en sí mismo implica una falla de mercado, es decir, hay mucho riesgo, son negocios que están en la innovación, que se desconoce si van a encontrar o no mercado. 

Esta es una labor del gobierno, sí hay capital privado que participa, pero en esta parte inicial, las experiencias extranjeras dicen que el gobierno mete una gran parte del capital.

 

¿Es indispensable la participación del Estado en las primeras etapas de inversión en startups tecnológicas que puedan resolver problemas sociales?

Sí, en un principio sí porque el emprendimiento es una falla de mercado. 

Una falla de mercado es cuando el mercado dice “yo no lo entro”, ya sea un banco o un fondo de inversión. Es muy raro encontrar un ecosistema favorable en el que el capital privado esté dispuesto a invertir en estos emprendimientos, normalmente es el Estado el que tiene que asumir ese riesgo.

Una vez que los emprendimientos han encontrado cierto tamaño, entonces los pueden tomar los bancos privados con deuda o los fondos de inversión invirtiendo capital de riesgo.

 

¿Por qué la inversión privada tampoco está invirtiendo en resolver los problemas sociales que aquejan al país?

Tú llegas con alguien y le dices, “oye métele recursos a esta innovación para dotar de agua potable a una comunidad con uso de unas bombas hidráulicas muy efectivas…”

Qué padre que hay ese mecanismo para traer el agua pero, ¿por qué ese alguien le va a meter sus recursos a ese negocio? ¿dónde está su ganancia? El emprendimiento social no genera ganancias, puede generar bienestar y hay esquemas en donde la gente está dispuesta a invertir por tener un bienestar espiritual, pero no es normalmente lo que un inversionista en el empresarialismo busca.

Entonces nuevamente el emprendimiento social necesita la intervención del Estado, ¿por qué? Porque los particulares no le van a entrar. A cualquier persona lo que la mueve es tener una utilidad, y el emprendimiento social no da una utilidad. 

 

Entonces así es cómo funciona el sistema.

Totalmente. El capital de riesgo es muy arriesgado y al invertir en emprendimiento generalmente implica que estás dispuesto a perderlo.

Ve el ejemplo de SoftBank, ¡qué manera de perder recursos! Pero ellos están dispuestos a que eventualmente le peguen a un unicornio y que tengan una participación accionaria brutal. Le han pegado de repente a uno, a Uber, han invertido en Rappi.

El gran drama, y te hablo desde la perspectiva de la movilidad social, es que el empresarialismo y el emprendimiento como vía de movilidad social es una buena estrategia pero representa en sí misma una falla de mercado. Aunque tiene mucho beneficio social, los inversionistas no toman ese riesgo, por eso tiene que intervenir el Estado.

 

¿Cómo se ha comportado este gobierno con los empresarios?

Este gobierno ha hecho un terrible daño al empresarialismo. No solo por la cancelación del Inadem sino porque además ahorita en la crisis de la covid no ha apoyado a los negocios.

Tú como emprendedor recibes un mensaje que te hace pensar: “yo no tengo un gobierno que me apoye, entonces mejor me consigo un empleo, no quiero ser emprendedor, qué miedo”.

Entonces si de por sí solo el 8% de la población económicamente activa en México es emprendedora, después si de las lecciones que saquen del covid y del apoyo nulo del gobierno a nadie le van a quedar ganas de ser emprendedor.

 

¿Este gobierno también ha dañado a los inversionistas?

Claro, este gobierno ha sido nefasto para el emprendimiento, no da certidumbre jurídica a las inversiones, puede expropiar en cualquier momento, no apoya ni a los emprendedores con recursos ni a los que son negocios con estímulos fiscales para una crisis que no fue provocada por ellos.

 

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