La “moda rápida” no solo destruye al planeta, sino que ha sido uno de los verdugos que llevó a la bancarrota de Forever 21.

La cadena estadounidense fue fundada en 1984 por Do Won y Jin Sook Chang, un matrimonio de inmigrantes surcoreanos que aterrizó en Los Ángeles sin prácticamente nada. Los Chang, después de tres años de ahorrar 11 mil dólares gracias a trabajos de baja especialización, lograron abrir una tienda de 900 pies cuadrados. El primer año esta tienda arrojó ganancias de 700 mil dólares y fue el principio de una expansión acelerada.

“Su modelo de negocio de moda rápida, que se basaba en diseños de respuesta rápida que podían producirse en masa a bajo costo, demostró ser muy popular entre los clientes jóvenes que no tenían mucho dinero para gastar pero querían los últimos looks”, explica un análisis realizado por la revista de análisis empresarial de la escuela de negocios Wharton School de la Universidad de Pensilvania.

Forever 21 llegó a tener 800 tiendas en 57 países pero el 30 de septiembre pasado se declaró voluntariamente en bancarrota.

Esto permitirá que siga operando sus tiendas como de costumbre y le dará un tiempo a la compañía para que tome “medidas positivas” para reorganizar su negocio. De esta manera, la cadena estadounidense espera poder volverse rentable, según la misma empresa anunció en una carta dirigida a sus clientes. Asimismo, anunció el cierre de 178 tiendas en Estados Unidos.

¿Qué provocó la bancarrota de Forever 21?

El diagnóstico puede resumirse así: Su modelo de negocio fracasó hasta volverse insostenible.

En vez de concentrarse en la manera en la que sus clientes estaban consumiendo –es decir, en cómo el concepto de moda rápida iba languideciendo debido a que a los jóvenes ya no les gusta consumir ropa prácticamente desechable–, ignoraron el florecimiento del comercio electrónico y se concentraron en abrir tiendas aparatosas en numerosos puntos alrededor del mundo y continuaron apostando por la producción a bajo costo, con un gran impacto ambiental y con materiales de baja calidad.

“No solo es el número de tiendas el que es un problema, sino también su tamaño. Las tiendas de Forever 21 son enormes, con un promedio de 38 mil metros cuadrados”, señala el análisis hecho por dos profesoras de marketing de la Wharton School. A pesar de que las ventas disminuyeron entre 20% y 25% el año pasado, las tiendas siguieron abiertas.

Los Chang se convirtieron en una familia multimillonaria y la meta de la empresa era convertirse en una compañía de ocho mil millones de 2017, según señala un análisis de Business Insider.

“La pareja no anticipó el llamado apocalipsis minorista, que comenzó en 2017 y continúa amenazando a prácticamente todas las cadenas minoristas”, explica el mismo estudio de la Wharton School.

El apocalipsis que no supieron prever

Se le llama comúnmente “apocalipsis minorista” al cierre de tiendas que ha acelerado su paso en los últimos años.

Forever 21 sería la última víctima, pero los primeros meses del año otros grandes del retail en Estados Unidos como Charlotte Russe, Payless ShoeSource y Diesel también se declararon en bancarrota.

Otros como H&M o Gap también anunciaron el cierre de cientos de tiendas. En lo que respecta a los primeros meses del año –sin contar la bancarrota de Forever 21– en ese país se cerraron siete mil tiendas, el número más alto de todos los años anteriores, según el estudio “Retail in red: BDO Biannual Bankruptcy Update” .

Su propio plan fue su propio verdugo

El plan de crecimiento tan agresivo de Forever 21 también fue el mismo que cavó su tumba.

Aunado al poco interés en el comercio electrónico y a la apuesta mantenida por los espacios amplios, la cadena estadounidense dejó pasar el fracaso de la “fast fashion”. Es decir, el cambio en los patrones de consumo de sus propios clientes. Los consumidores ya no quieren usar y tirar, quieren contribuir con el planeta.

Mientras que otros minoristas han apostado al cierre de sus tiendas para reorientar su estrategia, Forever 21 apostó por una expansión agresiva. Algo bastante opuesto a la estrategia de negocio desarrollada por otros minoristas que están tratando de salvarse de la extinción, señalan las especialistas de la Universidad de Pensilvania.

Mientras que otros anticiparon la irrupción del comercio electrónico como una seria amenaza, la cadena estadounidense no. Forever 21 le dio muy poco peso a su plataforma electrónica y siguió con una estrategia que le daba mucho más peso al espacio físico de sus tiendas.

¿Cuál aspecto tuvo mayor peso en la bancarrota de Forever 21?

El New York Times le preguntó a Linda Chang, una de las hijas de los fundadores y la vice presidenta de la cadena, cuales eran los desafíos de Forever 21. Si eran el declive de tráfico en los centros comerciales o la disminución por el interés por la moda rápida.

Chang contestó que era “un poco de ambos” y que en este momento de reestructura (y bancarrota), quieren asegurarse de adelantarse a las cosas y no quedarse quietos mientras los consumidores están cambiando.

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