Mariana F. Maldonado

Periodista especializada en innovación.
May 24, 2022

Innovación en energía: Un eje fundamental para atajar el cambio climático 

Innovación en energía

Mariana F. Maldonado

Periodista especializada en innovación.
May 24, 2022

Mariana F. Maldonado

Periodista especializada en innovación.

La acumulación de gases de efecto invernadero que atrapan en calor y que hacen que la temperatura del planeta suba de manera acelerada, han provocado que la vida en el planeta se vea amenazada. 

Como resultado de esto, los ciclos vitales de la Tierra se han desequilibrado, provocando sequías, desertificación de grandes zonas y fenómenos naturales extremos que hacen a las personas migrar de sus lugares de origen y que las ponen en riesgo. 

Los últimos siete años son los más cálidos desde que hay registros, además de que el aumento del nivel del mar es cada vez mayor y el hielo desaparece y los océanos se calientan y se acidifican, según un informe publicado por la agencia meteorológica de la ONU. 

Ante todas estas evidencias de que la acción del hombre está causando estragos en el planeta que habitamos, es necesario encontrar maneras de no seguir calentando la atmósfera y de revertir o mitigar los embates de lo que se ha llamado cambio climático. 

 

La importancia de las energías limpias 

La energía eólica es una de las alternativas para generar energía sin dañar al ambiente.

 

En este sentido, un eje bajo en el que  es vital trabajar es el energético. Es muy importante transitar hacia la utilización de energías limpias para evitar la utilización de combustibles fósiles para generar energía. De esta manera, las energías limpias se han convertido en una alternativa para combatir el cambio climático. 

Estas son inagotables, además de que no producen gases de efecto invernadero (los que causan el cambio climático) ni emiten contaminantes. Además, de que su costo es cada vez más bajo, según explica un texto de Acciona. 

«El desarrollo de las energías limpias es imprescindible para combatir el cambio climático y limitar sus efectos más devastadores», explica este documento. 

Energía eólica, solar, hidráulica, geotérmica, mareomotriz, undimotriz (de las olas) o la biomasa, el biogás, bioetanol o biodiesel, todas son formas de energías limpias que no emiten gases de efecto invernadero en su proceso de generar energía. El objetivo de utilizarlas es satisfacer las necesidades energéticas del planeta de una forma más sostenible. 

Desde hace varios años, ha habido desarrollo de tecnología para explotar estas fuentes energéticas, sin embargo, la tecnología existente en materia energética no termina por ser suficiente para poder limitar el aumento global de la temperatura, según explica un estudio del Imperial College of London de hace unos años.  

«En consecuencia, la innovación en tecnología energética se considera fundamental para mitigar el cambio climático catastrófico, ya sea reduciendo los costos de las tecnologías de energía sostenible inmaduras existentes para garantizar que sean competitivas con las tecnologías tradicionales basadas en combustibles fósiles o acelerando el desarrollo de nuevas tecnologías de ‘cambio gradual»‘, sostiene este análisis. 

 

Además de la innovación, está el negocio  

 

Pero no solo se trata de desarrollar tecnología en materia de energía. El estudio del Imperial College of London pone acento en la necesidad de que este desarrollo de innovación en energía esté acompañado de un modelo de negocio, ya que es muy «poco probable» que por sí sola cumpla con los objetivos climáticos. 

«Es poco probable que las innovaciones tecnológicas por sí solas logren dominar el mercado, sino que deben estar «empaquetadas» dentro de un modelo comercial innovador que presente una propuesta de valor atractiva para los consumidores y que les costará rechazar», señala este análisis. 

De esta manera, se necesitan agentes de cambio dispuestos a resolver problemas relacionados con el cambio climático, que acepten el reto de innovar y construir un modelo de negocio alrededor de esta innovación. 

 

Las empresas, actores fundamentales en la innovación en energía 

La energía solar es una de las principales energías limpias que ayudan a reducir la generación de gases de efecto invernadero.

 

Para que los seres humanos podamos seguir habitando este planeta sin sufrir las consecuencias que nuestra misma explotación de recursos ha provocado, se necesitan más empresas que estén dispuestas a tomar el reto de resolver el cambio climático. 

Y esto no es solo un dicho, sino que ya se ve reflejado en la realidad. Hoy el sector privado se encuentra «a la cabeza» del camino hacia las cero emisiones de carbono. Según un estudio publicado recientemente, una quinta parte de las empresas públicas del mundo ya se han comprometido con objetivos de emisiones netas de carbono cero. 

«Más que solo reducir las emisiones, estas ambiciones corporativas representan compromisos para innovar, financiar e instalar la tecnología que el mundo necesita en el futuro», sostiene al respecto un texto del Foro Económico Mundial.

Las empresas, en mayor y menor medida y en correspondencia con su tamaño y alcances, tendrán en sus manos hacer un cambio a través de sus propias acciones. Y será en la tecnología en donde las organizaciones liderarán el cambio en las próximas décadas, asegura esta organización. 

 

Ejemplos de desarrollo de innovación en energía 

Cambridge Industries se encuentra en Etiopía y es una planta generadora de energía limpia a través de desechos.

 

Actualmente, hay esfuerzos innovadores que se están haciendo alrededor de la innovación en energía. Por ejemplo, los canales solares. Son paneles solares construidos sobre canales de distribución en el agua. Por ejemplo, en California –un estado afectado frecuentemente por sequías– en donde se construyeron los primeros canales solares de Estados Unidos.

Estos recorren miles de kilómetros, ahorran 65 mil millones de galones de agua al año al reducir la evaporación. Generan energía solar y a la vez disminuyen la evaporación y ahorran agua. 

«Eso es suficiente para regar 50,000 acres de tierras de cultivo o satisfacer las necesidades residenciales de agua de más de 2 millones de personas”, escribe el profesor de ingeniería, Roger Bales, uno de los encargados del proyecto, en un texto al respecto. Además, estos canales solares ahorran espacio y reducen la temperatura del agua, lo que mejora su eficiencia. 

Otro ejemplo –citado por el WEF– es el primer parque urbano sostenible de conversión de residuos de energía en África. 

Una empresa con sede en Etiopía llamada Cambridge Industries está creando material biológico a partir de desechos y gases contaminantes, mediante la creación de biorreactores y granjas de insectos. Esta planta es capaz de procesar mil 400 toneladas de desechos municipales por día y de producir 185 GEHr de electricidad al año, la cual se exporta a la red nacional etíope. 

Un largo camino por delante 

 

Los ejemplos de esfuerzos que se han hecho pueden ser innumerables, sin embargo, aún no es suficiente y hay mucho camino por recorrer. Según la agencia Internacional de Energía, la mitad de las reducciones necesarias en las emisiones de carbono deben provenir de tecnologías energéticas que todavía no han llegado a los mercados comerciales. 

“Los gobiernos, las ONG y los filántropos no pueden satisfacer esta demanda de financiación. No pueden recaudar o invertir capital a la escala requerida para hacer un cambio significativo”, sostiene el WEF. Entonces, la responsabilidad recae en los empresarios tecnológicos.

 

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