Mirar al cielo como única inspiración hacia el futuro

Mi nombre es Felipe Ávila, nací hace poco más de 22 años en Tlaquepaque, Jalisco, una madrugada del 05 de septiembre de 1997 y soy estudiante de último año de licenciatura en ingeniería en Nanotecnología. Amante de la industria cinematográfica, música clásica, años 80, soundtracks, deporte, naturaleza, dibujo y lectura, debo decir que he encontrado muchas veces en la infinidad del cielo, la inspiración claroscura de emprender un camino, algunas veces, hacia una meta desconocida.

 

 

“Stay hungry, stay foolish”, con estas palabras Steve Jobs cerraría su discurso en Stanford en el año 2005. Palabras que me recuerdan lo cambiante que llega a ser la vida. El 2019 fue un gran año para mí, pues formar parte de la generación 20 (20G) del ThinkCamp, del HUB de innovación y emprendimiento iLab, ha sido tras todo pronóstico, una de las mejores experiencias (de usuario y vida) que he tenido hasta el momento. Introducirme en el sistema emprendedor a través de este programa abre los ojos, incluso más de lo que lo llega a hacer en ocasiones mirar el cielo, pues te obligas a ti mismo a desaprender lo aprendido y conocer un poco más acerca de los problemas del mundo y su gente.

La decisión de tomar riesgos y salir de la zona de confort se intensifica en el 2016 tras conocer en persona a Elon Musk, el excéntrico CEO de empresas como Tesla y SpaceX durante el International Astronautical Congress (IAC) 67th cuyo recuerdo se mantiene vivo en mi mente y espero continúe así. A partir de este determinante momento y tras un análisis de a donde quería ir, fue que he llegado con muchas derrotas, rechazos y pérdidas, a participar en estancias académicas y de formación extracurricular en el Space Center Houston, U.S Space & Rocket Center de la NASA en tres ocasiones consecutivas, permitiéndome ampliar mis contactos, conocimientos y manera de ver el mundo.

Además, tras aplicar por segunda ocasión en el 2019 para el programa insignia de HUAWEI Technologies, Seeds for the Future, y resultar seleccionado nacional junto a 10 estudiantes de otros estados de México, fue que he tenido la oportunidad más increíble y sacada de película, de conocer, aprender y experimentar lo que es vivir en China, afortunadamente y por alguna razón, dos meses antes de que la pandemia se extendiera por ese país. Debo decir que el contraste que genera el avance, innovación, tecnología y al mismo tiempo sobrepoblación, calidad, estilo de vida en China y regresar a México, aún quita el sueño, pues no es algo que se viva todos los días y pienso que es un deber encontrar la razón por la que haya sucedido justo en estos tiempos.
 

 

Recientemente fui postulado por la Universidad de Guadalajara (mi alma mater), para una estancia de investigación que se realizaría en verano de este año en el Centro de investigación AMES de NASA ubicada en Silicon Valley, donde apoyaré en la investigación de Nanotecnología aplicada para el desarrollo de la nueva generación de sensores a través de tubos de vacío y grafeno, dispositivos vitales que serían utilizados en las futuras misiones espaciales dentro de las cápsulas para transportar astronautas. Tras una serie de requisitos por parte de la Agencia Espacial Mexicana (AEM), afortunadamente fui uno de los 4 seleccionados por la agencia.
 


 

La estancia de tres meses de duración será posible de realizar una vez la contingencia actual en el mundo y principalmente el cierre de puertas en Estados Unidos y NASA terminen. En espera de esto, aprovecharé para prepararme más, pues este es el principal tema de mi tesis de titulación a punto de terminar mi carrera universitaria.

A pocos meses de egresar y concluir mi paso por la universidad, he participado en más de 30 proyectos académicos y extracurriculares, cursos y talleres obteniendo reconocimientos por parte de estancias como la UNESCO y Campus Party, reconocido como premio municipal de la Juventud, colaborado y asistido en alrededor de 30 eventos de innovación, emprendimiento y tecnología, participado en diversos diplomados, certificaciones y programas entre los cuales destacan ThinkCamp, International Air and Space Program y Seeds for the Future.

No hay camino directo a una meta, tampoco forma fácil de crear una. Tan incierto es el futuro que lo podemos ver en nuestros días; nadie espera una pandemia. Pienso que la construcción del humano es continua y no se detiene, nuestra autoexploración permite iterar un sinfín de veces el destino que creemos querer hasta que en algún momento, y por tiempo indeterminado, encontramos una línea de presunta paz y convicción. Pienso que no hay mejor forma de conocer caminos nuevos que trabajando y equivocándote mucho. Al final del día, no importa cuántos contactos tengas, lo que exista en tu mente o las ideas que tengas; lo que importa es en quién te conviertes y qué haces con ello.

Yo soy Felipe Ávila, carpintero y divulgador de ciencia, innovación y emprendimiento, trato de mantenerme hambriento y alocado, como dijo una vez Jobs, de más acciones que nutran nuestro incierto futuro e impactar benéficamente a la sociedad a través de la inspiración y soluciones ante las problemáticas actuales de este pequeño planeta azul.

“No sé muy bien lo que me espera, pero iré hacia ello riéndome”
– Moby Dick, Herman Melville.

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