Negocios y pandemia: Esto nos depara la “nueva normalidad”

¿Qué le depara a los negocios la era post-covid?

 

Los negocios y la pandemia están transformando el presente y están sentando las bases para un futuro muy distinto a lo que conocemos.

La era post-covid nos depara muchos cambios, que van desde la continuación en la pérdida de empleos, la necesidad de adquirir nuevas habilidades para ser más apto frente a un mundo que no va a ser el mismo, la creación de nuevas profesiones y el enfrentarse a un mundo en el que emprender será más complejo que nunca y en el que el autoempleo en muchas ocasiones será la única salida disponible.

Hacia los meses siguientes, las implicaciones podrán estar alrededor de las siguientes opciones:

 

Pérdida de empleos

La irrupción del coronavirus vino a darle más ángulo a la caída en la productividad de muchos sectores a nivel global.

El pronóstico optimista de Bloomberg es una caída del 13% en el comercio mundial de mercancías que rivalizaría con la Gran Recesión de hace 12 años. Por su parte, la previsión más negativa es una caída pesimista hasta del 32% en el comercio mundial que rivaliza con la Gran Depresión de la década de 1930.

A nivel país, estamos tanteando números que más que alarma, deberían obligar a la movilización de todos los recursos económicos y humanos disponibles.

 

Disminuir los salarios para conservar el empleo

El costo laboral en México por la carga impositiva es alto y las empresas, más allá de una responsabilidad fiduciaria o legal, cumplen una función social que es crear riqueza y patrimonio en las personas.

Si los negocios y los emprendedores han de sobrevivir buscarán reducir los costos y eso implica recortar salarios y tal vez despedir personal. Algunos optarán por licencias sin goce de sueldo, con lo que garantizan la continuidad de algunas prestaciones.

Las vacantes se pondrán bajo lupa y los posibles afectados, de haber recortes, vendrán entre aquellos con menor/mayor antigüedad o quienes sus habilidades no respondan a los retos presentes.

 

Antigüedad vs habilidades

La situación ha venido a evidenciar que las decisiones de reentrenar al personal y adecuarlo a trabajar con herramientas para desarrollar innovación, plataformas de trabajo colaborativas y el manejo del flujo de información (a data driven business architecture) era impostergable.

Deberá hacerse un replanteamiento del costo laboral: entre desprenderse de experiencia y conocimiento de los detalles finos de la operación, representado en los trabajadores de mayor antigüedad; o adquirir agilidad, nuevas habilidades digitales y bajo nuevos contratos flexibles posiblemente al contratar empleados más jóvenes y sin tanta experiencia en campo.

Es probable que las víctimas del ajuste en las estructuras sean los empleados con mayor antigüedad por el estereotipo de su baja probabilidad en adquirir nuevo conocimiento.

También juega en contra el efecto de riesgo por las características de la covid-19 sobre esta población que les hace menos disponibles de reincorporarse al espacio de trabajo, de darse el caso. Muchas jubilaciones anticipadas están en camino. Otra categoría en riesgo son los mandos medios. Cualquier ajuste en estructura pasa por revisar e incrementar las líneas de reporte, achicar las estructuras. Las ventajas de la digitalización sobre el flujo de trabajo y los procesos automatizados de seguimiento y control hacen que las supervisiones y gerencias sean vulnerables y más expuestas a redundancias.

 

Pausa a la incorporación de aprendices

La incorporación de jóvenes a la fuerza laboral parte de que exista el crecimiento del negocio, lo que obliga a la apertura de vacantes. Lo mismo para el proceso de sucesión de mandos medios que, si las empresas se contraen, tendrán menos espacios disponibles para la oferta que egresa de las universidades y otros centros de formación profesional. Esto obliga a repensar la fórmula del empleo y los modelos flexibles de contratación. Es necesario que estos permitan mantener vínculos de mediano plazo con las empresas y el acceso a una fuente de talento y conocimientos que dé espacio a revigorizar el espacio de trabajo con habilidades.

 

Negocios y pandemia: Cuando emprender es más complejo que nunca

Sin apoyos gubernamentales, la consigna de emprender obliga a trabajar en redes que conecten recursos: económicos, de capacidades o para mejor aprovechar los activos disponibles. Incluso trabajar entre competidores para maximizar las opciones no será descabellado pues los negocios solos no podrán enfrentar las necesidades de liquidez. Bajo esta tesitura, emplear y crear empleos también es de héroes.

 

El autoempleo demandará contar con un buen plan

Profesionalizar la actividad de quienes trabajan por su cuenta, formal o informalmente, será cuestión de supervivencia. El grueso de la masa laboral recae entre pequeñas empresas y la economía informal. Esta última necesita redescubrir cómo servir mejor a un consumidor que tardará en regresar a la calle y que seguramente, no adquirirá lo mismo y en las mismas cantidades.

Los negocios que se pierdan serán como consecuencia de la falta de estructura, de diseño de estrategia y de proyectos que les permitan generar alianzas para complementar su oferta de servicios.

 

Aprovechar la capacidad y experiencia femenina

El trabajo a distancia vino a eliminar las barreras de tiempo, espacio y desplazamiento. Con esto, las mujeres pueden hacerse de un balance familiar que les permita desenvolverse con holgura. Ellas tienen ahora mayores oportunidades de desarrollo profesional. Abrir los espacios para que esto suceda permitirá aprovechar su inteligencia y conocimiento de mercado.

 

Desigualdad y presión social desde la economía informal

A diferencia de los trabajadores de la economía formal, que tienen acceso a prestaciones y la protección de la seguridad social, los trabajadores informales ganan solo el salario sin otra cobertura.

En su mayoría son mujeres, trabajadores independientes, dedicados a ocupaciones que van desde el ambulantaje, el trabajo doméstico, transporte y servicios desde el hogar.

Algunos habrán migrado desde otras ciudades y estarán concentrados en cinturones urbanos con precarias condiciones de vida lo que les hacen altamente vulnerables ante covid-19.

Sin clientes o teniendo menos dinero disponible, deberán racionar aún más sus decisiones de gasto. La pandemia arroja mayor presión en las desigualdades que existen en nuestra economía. Les deja mucho más expuestos al riesgo y mucho menos preparados a reaccionar.

 

Nuevas profesiones 

 Cuatro meses de contingencia y de haber mandado a muchos a trabajar remoto permitió crear desde cero y lanzar nuevas dinámicas de trabajo, aprovechar plataformas y entornos para probar y relanzar el talento. 

En este contexto, la educación en línea ha adquirido un nuevo valor al ocupar los vacíos de la educación tradicional. Se han adecuado o creado procesos y se han transitado a una virtualización obligada por covid. Esta hace aún más necesarios perfiles muy distintos a los que están egresando de forma tradicional: ciencias de datos, análisis de datos y visualización de datos.

Las estadísticas indican que el uso global de datos ha aumentado más de un 40 por ciento desde inicio de año y la demanda solo se va a acelerar.

Además, la digitalización de servicios presenta también la necesidad de incorporar mayor seguridad y eficiencia en los procesos. Esto ha requerido y requerirá mayor desarrollo bajo tecnologías como la inteligencia artificial, el machine learning, blockchain y la ciberseguridad. Lo cual, a su vez, necesita más profesionales que se dediquen a ello. 

 

Nuevas oportunidades

Otra oportunidad que ha traído la pandemia es que cualquiera con disposición puede acceder a entrenarse y aprender. La diferencia será el campo de desarrollo y que las empresas acepten que será impostergable hacer la transición tecnológica. Incorporar estos procesos impondrá en el corto plazo otro escenario de desplazamiento de la mano de obra.

Ahora la limitante ya no sería geográfica pues los colaboradores pueden estar en sus propios hogares e integrarse al espacio de trabajo.

Los procesos de migración negativa que dejaban a las ciudades sin jóvenes y con la consecuencia en derrama económica, pueden reconvertirse. Estos pueden dar origen a que las ciudades encuentren incentivos para impulsar que los residentes tengan mejores servicios de conectividad y seguridad.

Estas alternativas son por las que otros países ya han optado y ante las que se han creado planes y programas desde sus gobiernos. En nuestro caso, se trata de cuestiones que tendrán que resolverse desde y con las mismas empresas.

Se necesitan las alianzas y los modelos de riesgo compartido que garanticen la permanencia de la mayor cantidad de unidades económicas, no importando su tamaño. Existe la tecnología, la experiencia y los recursos de conocimiento disponibles que lo permitan. Mantenerles debe ser la única prioridad.

 

*Victor Hugo Moctezuma es fundador y director de iLab.

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