Ante un panorama de salud como el que se enfrenta el mundo –en el que la población está envejeciendo y en el que millones de seres humanos aún no tienen acceso democrático a la salud, el surgimiento de las startups healthtech en México, aquellas que atacan los problemas de salud con recursos tecnológicos, no es para nada una casualidad.

El caso de México es particularmente llamativo: las camas en los hospitales son insuficientes, cada vez más los mexicanos gastan más de su bolsillo para curar su salud, la población tiene una mayor esperanza de vida que antaño y las enfermedades que atacan a los mexicanos dejaron de ser episodios agudos que desembocaban en la curación y en la muerte y pasaron a ser lastres que llevan a la persona a vivir una vida larga pero de incapacidad.

Según datos recopilados en un estudio de Endeavor denominado “Oportunidades de emprendimiento en el sector salud en México”, 70% del presupuesto del IMSS se destina a tratar solo cuatro enfermedades: diabetes, hipertensión arterial y cáncer cérvico-uterino.

Así que la proliferación de las startups healthtech en México para nada es una mera coincidencia. La aplicación de tecnología al sector salud es muy necesaria; las necesidades públicas son muchas en México y los esfuerzos oficiales han demostrado no ser suficientes.

En materia de salud, en México se gasta pero no se hace de la manera más efectiva. De acuerdo con una investigación realizada por México Evalúa que pone la atención en qué tanto la inversión en el sector salud se ha traducido realmente en mejoras en la atención señala que, a pesar de que en las últimas décadas el financiamiento público para la atención del sector salud en México ha aumentado de forma significativa, el incremento constante de recursos no se está traduciendo, al mismo ritmo, en mejoras de salud para la población.

Según este mismo diagnóstico, el sistema de salud mantiene un elevado costo administrativo que no permite que los recursos lleguen a mejorar la atención médica de la población, siendo el principal rubro que explica el crecimiento del gasto público el financiamiento destinado a la población que carece de seguridad social.

Campo fértil para la innovación

En el tema de la salud, hay varios campos en los que las startups healthtech en México pueden innovar (según enlista el estudio de Endeavor): la parte de los medicamentos y tratamientos ya que existe una escasa innovación en los fármacos ofrecidos por las principales instituciones de salud pública; la infraestructura hospitalaria –las camas son insuficientes por número de habitante– y los recursos humanos, ya que la falta de especialistas en México ha sido una carencia latente desde hace años.

Ya que en nuestro país la mitad del gasto en salud sale de nuestros bolsillos, otra área que identifica Endeavor en la que los emprendedores en este rubro tienen un campo fértil es en la posibilidad de ofrecer un acceso democrático a los servicios, ya sea medicamentos o tratamientos. Debido a todos los retos en el tema de salud que existen en nuestro país, las startups healthtech en México tienen casi infinitas áreas de oportunidad.

Un camino empedrado

Sin embargo, emprender en el tema de la salud no es para aquellos que esperan resultados rápidos, sostiene el informe de Endeavor. En la realidad, las startups healthtech en México no tienen el camino sencillo, sino que más bien transitan por un camino empedrado, debido a las barreras a las que se enfrenta un emprendedor que quiere entrar en esta industria. Estas pueden resumirse en: sobrerregulación de la industria o falta de legislación para proyectos innovadores en dispositivos médicos, dificultad para acceder a financiamiento y lentitud en el registro de patentes, según apuntan tanto estudios especializados en el tema como emprendedores de la misma industria.

“La falta de regulaciones y políticas públicas es la que hace que el mismo ecosistema de emprendimiento en el sector salud no pueda avanzar”, explica Omar Barrón, Chief Commercial Officer de Tedcare, una startup healthtech en México creada dentro del programa ThinkCamp del iLab, la cual busca, a través de un sistema inteligente de monitoreo de signos vitales para bebés, ser un apoyo para los padres primerizos.

Tedcare nació en 2014 y, después de cinco años de haber sido fundada, todavía se enfrenta a un camino difícil a la hora de desarrollar el proyecto: todavía tiene pendiente el proceso de una de sus patentes (otra ya la tienen registrada) y la necesidad de mayor inversión.

En su caso, el wearable que se le pone a los bebés en el pie para medir los signos vitales podría ser catalogado como dispositivo médico, de no ser por la dificultad que representa que sea catalogado como tal.

“Decir que es un dispositivo médico implica tener años de pruebas, de protocolos médicos y suficiente tiempo y dinero para estar gastándolo en eso. Hemos topado con pared con algunas instituciones en las que lo hemos intentado probar… Es un sistema burocrático que no lo permite”, explica el Chief Commercial Officer de Tedcare.

En este sentido, el estudio de Endeavor coincide en que el proceso de reglamentación y aprobación de nuevos productos es demasiado largo y tiende a “sobrerregular” al sector. “Con frecuencia, resulta ser uno de los factores que desmotivan a quienes buscan una mejora en él”, diagnostica la asociación.

Por ejemplo, en el caso de los dispositivos médicos en teléfonos inteligentes para tratar una enfermedad o para medir niveles en el cuerpo, sí tienen que estar regulados y esto tiene el potencial de frenar la innovación, explica el mismo estudio.

Un estudio de KPMG sobre la industria farmacéutica mexicana coincide con el diagnóstico y asegura que esta industria está expuesta a una “estricta regulación” desde las etapas de investigación, desarrollo, aprobación sanitaria, promoción, venta y seguimiento de productos. En México, la investigación y desarrollo corre a cargo principalmente de las grandes empresas, las cuales –según señala este mismo informe– han invertido en los últimos años más de mil 500 millones de pesos en este rubro.

“Los fundadores de nuevas empresas deben desafiar las aguas de las nebulosas vías regulatorias. Sin las conexiones correctas y el poder del cabildeo que tienen los grandes jugadores, puede llevar años para que una startup de salud pueda descubrir cómo navegar en el mercado regulatorio”, sentencia un texto de Village Capital sobre las startups healthtech en México.

Otro de los retos a los que se enfrentan los emprendedores de estas startups es a los márgenes de ganancia. “La competencia en el sector salud tiene que ver completamente con los márgenes. Las farmacias, clínicas y laboratorios son tan abundantes en México que su escala les permite bajar los precios dramáticamente, creando una fuerte competencia para cualquier jugador nuevo que ingrese en el mercado”, explica este texto.

En nuestro país existen más de 85 mil establecimientos del comercio al por menor de artículos para el cuidado de la salud, incluidos consultorios, de acuerdo con información del INEGI.

En este sentido, la industria farmacéutica mexicana es conocida por su alta competitividad, tanto en la manufactura de medicamentos –En México, fabricar un medicamento cuesta 77.5% de lo que cuesta en Estados Unidos, por ejemplo– como a la hora de hablar de dispositivos médicos, un rubro en el que México también destaca en el tema de costos, siendo el país más competitivo entre países como Canadá, Países Bajos, Italia, Australia, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón y Estados Unidos, según KPMG en su análisis “La industria farmacéutica mexicana. Actualidades 2018”.

Además, el tema del financiamiento ha sido una piedra en el zapato, al menos para Tedcare. Después de varias reuniones con fondos de inversión tanto mexicanos, españoles, estadounidenses o latinoamericanos para presentar el proyecto, los integrantes de esta startup se enfrentaron a un círculo vicioso.

“Cuando les presentas tu proyecto, te enfrentas en el problema de qué fue primero, el huevo o la gallina, no quieren invertir porque no tenemos ventas y no hemos levantado más inversión, pero justamente por eso los estamos buscando… es incongruente”, explica Omar.

Lo que sí se puede hacer

Pero los emprendedores de las startups healthtech en México tienen también ventajas de su lado. A pesar de que navegan en una industria que ha estado dominada por grandes compañías, están mejor posicionadas para innovar frente a los principales retos de salud que existen en nuestro país, ya que su tamaño y estructura les permite ser más dinámicas, creativas y de menor costo, según explica el texto de Village Capital.

Y aunque entrar a la industria de la salud mexicana es todo un reto, lo están logrando. ¿Cómo? Este fondo de inversión detectó varias formas en las que las startups healthtech están entrando al mercado en México. La primera es no tratando de competir de manera directa sino más bien completando lo que las grandes farmacéuticas están haciendo. Por ejemplo, no desarrollar un medicamento más barato sino un comparador de precios que ayude a los consumidores a encontrar el mejor precio.

Otra forma es la de copiar modelos de negocios extranjeros pero poniéndole el toque local, en lo cual las startups, dado su tamaño y estructura, son mucho más hábiles que las grandes empresas. Y la última, es realmente disrumpiendo la industria, a pesar de las dificultades que se encuentren en el camino.

“En México, los retos en salud son abundantes, pero también lo son las soluciones. Sin duda, es difícil competir con los jugadores existentes, pero hay mucho espacio para que la innovación pueda satisfacer las necesidades de la sociedad. Y las startups locales están en la mejor posición para satisfacerlas”, concluye el texto del fondo de inversión.

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