¿Cómo será el futuro de los negocios después del COVID-19?

Las cosas ya no serán igual en el mundo del trabajo después de esta pandemia en la que estamos inmersos.

Y en las manos de las organizaciones está pensar cómo será el futuro de los negocios después del COVID-19 para poder sobrevivir.

 

El cambio que los negocios necesitan realizar es radical si quieren atravesar exitosamente esta pandemia. No solo la forma de trabajar ya cambió –el home office será la nueva normalidad– sino también los clientes y el entorno. Cualquier previsión que las empresas hayan realizado antes de la llegada del SARSCoV2 es prácticamente obsoleta.

Y en este momento, la recomendación de los expertos apunta a la necesidad de “reimaginar” su modelo de negocio. Esto quiere decir, que a las organizaciones les queda reflexionar y transformar la manera en la que generan sus ganancias.

“Este momento no debe perderse: aquellos que lo hagan estarán mejor y mucho más listos para enfrentar los desafíos y oportunidades de la próxima normalidad que aquellos que no lo hacen”, sostiene en un texto la consultora Mckinsey.

Una de las aristas que menciona Mckinsey se refiere a recuperar ingresos.

En estos momentos, es necesario identificar y priorizar fuentes de ingresos. Ya cuando estén identificadas, las empresas necesitarán generar acciones en consecuencia. Ya sea lanzar campañas para recuperar clientes leales, desarrollar experiencias del cliente con una mayor seguridad, ajustar los precios o capacitar a los empleados para que vendan de manera remota.

En la medida en la que las empresas reconozcan todos estos cambios van a poder también identificar posibles amenazas. Y al hacerlo, van a poder poder proyectar un plan a futuro.

¿Cómo será el futuro de los negocios después del COVID-19? En muchas maneras, muy distinto a como era el trabajo antes de que llegara esta pandemia histórica.

 

Nuevas formas de consumir 

Otro de los aspectos que las organizaciones necesitan tomar en cuenta es a sus clientes.

Estos ya no son los mismos y lo más importante es que no volverán a ser los mismos que eran antes de que empezara la crisis. Aquellos que compraban en línea ya lo hicieron una práctica aún más habitual. Otros que tenían miedo de hacerlo se vieron impulsados a quitárselo. Al hacerlo,  ya que se dieron cuenta de que no pasaba nada y lo incorporaron a sus nuevos hábitos de consumo.

El virus cambió la manera en la que compramos, trabajamos, nos relacionamos y en la que viajaremos en el futuro. Así que en este sentido, las empresas necesitan prepararse para enfrentar a este nuevo cliente, sobre todo aquellas que con esta pandemia están viendo afectada su forma de operar, por ejemplo, los restaurantes o las empresas de turismo.

 

“Si tu negocio depende de que la gente se reúna en espacios cerrados, te enfrentas a un gran reto porque eso no va a pasar en bastante tiempo. Va desde una fonda hasta un teatro o un cine. Así que tienes que plantearte una nueva forma de interacción entre los clientes”, explica Leticia Gasca, autora del libro recién lanzado “Cambia todo”. 

 

Es un reto, pero también es una ventana de oportunidad. Esta situación lleva a las empresas a replantearse su razón de ser de fondo y con ello, poder abrir el abanico de posibilidades.

 

“La recomendación para las empresas es que tengan muy en claro cuál es la necesidad real y de fondo que están resolviendo. “Primero tienes que entender cómo es la nueva vida del consumidor y cuál es el problema de fondo que le ayudaba yo a resolver”, asegura la especialista.

 

Si quieres leer más a profundidad sobre nuevas formas de consumo, da clic aquí.

 

Trabajar en casa

Estos meses, de acuerdo a un análisis realizado por la consultora Mckinsey, han sido un “experimento” para las empresas, durante el cual han podido descubrir que pueden funcionar con menos recursos y con sus trabajadores laborando desde casa.

 

“Antes de la pandemia, la sabiduría convencional había sido que las oficinas eran críticas para la productividad, la cultura y ganar la guerra por el talento. Las empresas compitieron intensamente por un espacio de oficinas de primer nivel en los principales centros urbanos de todo el mundo”, explica la consultoría. 

 

Pero esa era se acabó.

La realidad es que para muchas empresas este “experimento” salió bien. Y, según las previsiones a futuro de los expertos, la forma de trabajo a distancia va a implantarse para convertirse en la nueva realidad.

De acuerdo con un estudio de la firma Atento, casi 80% de las empresas que realizaron trabajo a distancia a causa del confinamiento por el nuevo coronavirus continuarán utilizando esta modalidad cuando termine la cuarentena.

“Los resultados están demostrando que se pueden mantener los mismos estándares de calidad y eficiencia con empleados más motivados, aplicando herramientas de seguimiento adaptadas a la nueva situación”, sostiene Elia Santillán, directora de la firma en México, a través de un comunicado.

Estas empresas calculan –según la misma medición– que sus empleados pasen 50% del tiempo en remoto.  

A las organizaciones les quedará organizar a sus empleados. Es decir, decidir quiénes se quedan en casa, quiénes van a la oficina, quiénes tendrán un esquema mixto, además de planear cómo se va a implementar este esquema de manera permanente. Lo que sí es que la tecnología, si antes ya ocupaba un papel importante, hoy será imprescindible en este camino.

 

“En la oficina del futuro, la tecnología desempeñará un papel central. Esto al permitir que los empleados regresen a los edificios de oficinas y trabajen de manera segura antes de que una vacuna esté ampliamente disponible”, sostiene el estudio de McKinsey. 

 

Nadie esperaba esta pandemia pero ahora, nos toca imaginarnos cómo será el futuro de los negocios después de la COVID-19. En la medida en la que las empresas se anticipen serán capaces de reaccionar mejor ante los cambios.

 
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