Hecho en México: Desarrollo tecnológico contra la COVID-19

Desde que el coronavirus llegó a México, científicos mexicanos han trabajado desde sus trincheras para desarrollar y aplicar tecnología a favor del combate del nuevo enemigo invisible.

 

Respiradores artificiales, caretas de protección con impresión 3D, robots de consulta a distancia, algoritmos de big data para detectar de manera temprana los casos de la COVID-19 y estimar el número de posibles infectados y registrar zonas de mayor riesgo de contagio. Hisopos biodegradables para detectar la enfermedad. Biomoléculas que podrían detener el avance de la enfermedad que más víctimas ha cobrado durante los últimos meses. En resumen: Desarrollo tecnológico con el sello de hecho en México.

Muchas cosas sorprenden de la pandemia provocada por el SARSCoV2, el nuevo tipo de coronavirus que trae en jaque desde hace varios meses a los sistemas de salud mundiales. Entre estas, la tecnología que se ha desplegado para combatirla.

China y Corea del Sur fueron los principales países que desplegaron tecnología para combatirlo. Drones, apps, robots desinfectantes, sistemas de geolocalización que permiten darle seguimiento a los casos positivos y que permiten prevenir futuros contagios. Aquí puedes leer más sobre el uso de tecnología para combatir el coronavirus a nivel mundial. 

Expertos alrededor del mundo han puesto la atención en cómo este brote ha podido ser rastreado, combatido e investigado con tanto nivel de detalle, en tiempo real y con tanta disposición de tecnología.

Quizá una de las contribuciones más significativas de México al combate de la COVID-19 es la participación de nuestro país en el desarrollo de la vacuna. Esto fue anunciado apenas hace unos días y se realizará en conjunto con la Organización para las Naciones Unidas (ONU) y la Unión Europea.

Ya anteriormente varios científicos mexicanos de distintas instituciones como la UNAM y que fueron impulsados por la Secretaria de Salud, descifraron el genoma de dos variantes genéticas del coronavirus que provoca la COVID-19 en la población mexicana al descifrar el genoma del primer caso en México.

 

Coronavirus y tecnología

 

De manera paralela, desde universidades y empresas privadas también se está haciendo lo propio para que aportar un granito de arena en la lucha contra este enemigo invisible.

En México, el primer caso del nuevo coronavirus se detectó de manera oficial el 28 de febrero. Esto provocó que, después de un mes en el que los contagios y las muertes crecieron ante unas medidas que resultaron insuficientes, el 30 de marzo se declarara una emergencia sanitaria como consecuencia de su evolución.

Paralelamente al avance de la pandemia, comenzaron a surgir esfuerzos. Desde distintas trincheras se empezó a desarrollar y a aplicar tecnología para contribuir al combate del virus a través de la utilización de tecnología. La UNAM y el Tec de Monterrey han sido dos de las instituciones que han estado más activas en este desarrollo. Sin embargo, existen también iniciativas realizadas desde la iniciativa privada que también han contribuido al combate contra la COVID-19.

 

El robot que permite consultas a distancia

 

A-NIMO permite que los médicos del Sistema de Salud del Tecnológico de Monterrey realicen consultas de manera remota a pacientes diagnosticados con COVID-19. Es un robot de telepresencia que permite tener contacto estrecho en tiempo real con pacientes que se encuentran hospitalizados. Protege a los doctores y les permite ahorrar insumos de protección y permite a los pacientes estar cerca de los profesionales de salud que los atienden.

A través de la pantalla que está en el “estómago” de A-NIMO, los pacientes pueden ver a su médico, escuchar su voz, y mantener una conversación con ellos, lo cual les “da un sentimiento de contacto humano”, explica Martín Hernández Torre, un neumólogo de TecSalud en un comunicado al respecto. A su vez, el robot le permite al profesional de la salud tener una visión amplia de la habitación. Tiene dos cámaras con movimiento y le permite controlarlo y dirigir sus desplazamientos, como si fuera un dron o un carro de control remoto. 

 

Respiradores para enfermos de la COVID-19

 

A mediados de marzo y ante la emergencia provocada por el coronavirus, alumnos de ingeniería mecatrónica de la Universidad de Monterrey decidieron cambiar su tesis y se lanzaron al desarrollo de un respirador accesible y de bajo costo. Para iniciar, se inspiraron en una investigación del Instituto Tecnológico de Massachussetts publicada en 2010 sobre un aparato de bajo costo que ayudaba a respirar a las personas. Este punto de partida fue sugerido por Raúl Quintero, su asesor y profesor de la Escuela de Ingeniería de esa universidad.

Pero el respirador no fue una copia sino que lograron mejoras muy importantes, que permitían que el artefacto fuera más accesible al mercado mexicano. El aparato tiene una parte electrónica y otra mecánica y un diseño simple que cualquier persona sin ninguna maquinaria especializada puede reproducirlo. Además, podría funcionar con baterías de 12 voltios, lo cual lo hace accesible a regiones sin electricidad. El equipo está en proceso de consseguir la patente y la validación de la Cofepris.

Muchos esfuerzos con el sello ‘Hecho en México’

 

Por su parte, la UNAM hizo lo suyo. En menos de tres semanas, integrantes del Laboratorio de Instrumentación Espacial y del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM desarrollaron este “instrumento de emergencia”, el cual ha demostrado que las soluciones a los grandes problemas de salud pasan por la innovación y la ciencia, según explicó Gustavo Medina Tanco, responsable del Laboratorio de Instrumentación Espacial.  Este aparato es portátil y más económico que uno comercial y su distribución incluirá todo para que este ventilador pueda ser usado, arreglado y producido.

El ventilador ya ha tenido tres rondas de pruebas en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. Esto además de dos sesiones más de calibración en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. Hoy está a la espera de un permiso de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) para que pueda ser utilizado.

Este es un proyecto pero no el único. Meein, una empresa especializada en la automatización de procesos productivos a través de mecatrónica, desarrolló también un respirador de último recurso el cual permite automatizar los ventiladores manuales comúnmente encontrados en las ambulancias.

El prototipo está basado en la ingeniería proporcionada por la desarrollada española OxyGEN y en proyectos del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

 

 

Sistemas de monitoreo

 

Redes neuronales y cómputo evolutivo –ambos algoritmos de inteligencia artificial– fueron las herramientas que sirvieron para que investigadores de la Universidad La Salle crearan la Plataforma para el monitoreo y predicción del COVID-19 en México.

Esta plataforma realiza una predicción detallada sobre el número de casos confirmados, defunciones, hospitalizados en corto y mediano plazo. Además también predice cuando se alcanzará el máximo número de casos y el término de la pandemia en México. Aquí puedes acceder a la plataforma.

Por su parte, investigadores de la UNAM crearon #juntosvenceremoscovid19, una app que elabora casi en tiempo real un mapa de zonas de riesgo de contagio, lo cual permite alertar sobre el grado de exposición a un contagio en distintas zonas de todo el país. Para usarla, la app te pide que respondas un breve cuestionario sobre síntomas y factores de riesgo. Con estos datos, esta app realiza una evaluación y estima la posibilidad de ser contagiado de la COVID-19. Todo esto con base el la vulnerabilidad de cada persona debido a sus condiciones físicas. Según el investigador responsable, Gustavo Medina Tranco, entre más gente la use, más útil y poderosa se volverá. Si quieres empezar a usarla, da clic aquí para resolver el cuestionario.

Una molécula que podría ayudar a prevenir el contagio

 

Esta biomolécula no tiene como objetivo curar pero sí prevenir que el coronavirus se propague. Fue desarrollada desde hace varios años ya, pero apenas se dio a conocer el nuevo coronavirus. Su creadora, la ingeniera bioquímica Gabriela León, la puso a prueba junto con otros colegas en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. Encontraron que esta biomolécula, capaz de ser aplicada en jabones, geles sanitizantes o desinfectantes de superficies, era 100% capaz de eliminar al coronavirus.

Está a la espera de que la Secretaría de Salud responda si da carta abierta a su utilización, según informa infobae.

 

Si quieres unirte a nuestra comunidad de emprendedores y recibir información relevante sobre este y otros temas, solo tienes que registrarte:


Pin It on Pinterest