Diseño centrado en personas

¿Qué es el diseño centrado en personas (human-centered design) y cómo puede ayudarte a emprender?

 

El diseño centrado en personas (human-centered design) es cada vez más popular en el mundo del emprendimiento.

¿Pero, qué es el diseño centrado en personas?

Es una aproximación a la solución del problemas que pone el enfoque en las personas para las que estás diseñando un producto.

En ocasiones, se habla de design thinking y de human-centered design como términos intercambiables, pero en realidad, tienen ciertas diferencias.

El design thinking es toda una aproximación a la resolución de problemas a través de una metodología, mientras que el human-centered design lo es también pero pone el foco en los clientes para los que se está diseñando el producto.

“El diseño centrado en personas comienza por establecer quién es su usuario y cuál es su problema y luego termina por encontrar una solución que se adapte a ellos”, explica un texto de la consultora Snap Out, publicado en Medium.

Si hay algo que es central en esta metodología, es la empatía.

Se trata de entender a las personas para las que estás diseñando y hacerlo a partir de su perspectiva, de ponerte en los zapatos del otro y a partir de ahí llegar a una solución innovadora.

El human-centered design es un método que se ha adoptado en los negocios pero de hecho, ha sido usado para resolver problemas relacionados con la pobreza, equidad de género, recursos naturales, etcétera.

Diseñar a través de este método significa “creer que las personas que enfrentan ese problema día con día son los que tienen la clave para solucionarlos”, explica una guía de la consultoría IDEO, pionera en la aplicación de esta metodología.

El diseño centrado en personas no es un proceso lineal, de hecho, se trata de tratar de entender a las personas, observar su vida, generar ideas para resolver y empezar a probar una y otra vez hasta que lo diseñado haya probado su eficacia, para así poder implementar la idea. 

“El diseño centrado en el ser humano es un enfoque único para resolver problemas, uno que ocasionalmente puede se siente más como una locura que como un método, pero rara vez se llega a soluciones nuevas e innovadoras si siempre sabes exactamente dónde estás yendo”, sostiene esta guía.

En este sentido, otra de las premisas del human-centered design es la iteración. Esta se entiende como repetir varias veces un proceso con el objetivo de llegar a un objetivo deseado. Iterar en sí mismo es un término que también se ha popularizado en el mundo de los negocios. Iterar es propio del pensamiento de diseño, de la metodología “Lean” o de la Six Sigma, todas estas metodologías buscar iterar porque incorporar esta acción a su estrategia de negocios es un camino a la innovación.

(Si quieres leer más sobre “Qué es iterar y por qué las empresas deberían implementarlo”, da clic aquí).

 

Las tres fases del pensamiento de diseño

 

Primera fase: Inspiración

Aquí se trata de delimitar qué es lo que quieres diseñar ya que de esto va a depender tu éxito,sostiene la guía. Primero necesitas escribir en una frase de qué se trata lo que quieres diseñar, que sea corta y fácil de recordar. Al redactarla considera la variedad de soluciones y el contexto en el que está inserta la solución. Que no sea ni muy amplio ni muy estrecho el enunciado, ten en cuenta qué es lo que realmente puedes hacer.

Ya que tengas este enunciado, necesitas crear un plan que considere toda la logística necesaria, calendario, línea de tiempo y a quién vas a entrevistar. Este es un punto muy importante. Necesitas escoger bien a quién entrevistar y qué le vas a preguntar. Es clave que te quede claro cuáles son los dolores, deseos y esperanzas de tus usuarios.

Recuerda que las cosas pueden ir cambiando conforme avances, pero es propio del proceso. Amplía la información y no te quedes con las entrevistas, busca noticias, innovaciones recientes y localiza otras soluciones similares a lo que quieres resolver. Hasta aquí, ¿tienes claro a quién está dirigida la solución? Con toda la información que tienes, clarifícalo.

Segunda fase: Inmersión

“No hay mejor manera de entender a las personas para las que estás diseñando que estando inmerso en sus vidas y comunidades”, sostiene la guía de IDEO.

Habla con ellos en persona, entérate de dónde viven y cuál es su trabajo. Pasa un día con tus posibles clientes de ser posible y observa qué es lo que hace. Registra tus observaciones. Un ejercicio propuesto por esta guía es la de armar una baraja propia con información que necesites jerarquizar. Muéstrale las cartas –es recomendable que tengan fotografías ya que a través de las imágenes es más fácil conectar con las personas– a tus posibles clientes y pregúntales qué es lo más importante para ellos.

En esta fase puedes ayudarte de collages, dibujos, mapas. Acércate a herramientas que puedan facilitar la documentación de la inmersión que realizas con tu cliente.

Tercera fase: Ideación

En esta parte, con base en toda la información recabada, tendrás que identificar las oportunidades de diseño que existen. El objetivo es hacer tangible todo esto que aprendiste al hacer prototipos con base en tus ideas, el cual le enseñarás a las personas que entrevistaste y de las cuales recibirás retroalimentación, explica la guía.

Por supuesto, no es un proceso sencillo. Necesitarás ordenar toda la información y transformarla en algo tangible.

Recuerda que esto es prueba y error y entre más veces lo hagas, mejores resultados obtendrás.

 

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