Necesitamos cambiar al mundo. Necesitamos que este planeta sea mejor que el que habitamos hoy.

Llegamos al 2020 con retos tan importantes para la existencia humana como el cambio climático, la pobreza, desnutrición o la falta de cobertura médica básica en muchas regiones del globo.

La ONU plantea en un informe a propósito del estado de la juventud a nivel mundial una pregunta esclarecedora:

¿Qué podría alejarnos de perder la fe en que el mundo del 2030 va a ser un mejor lugar para todos?

Probablemente, muchas cosas. Sin embargo, la ONU cifra la esperanza en los más jóvenes y  la capacidad que tienen de cambiar al mundo. 

El secretario general del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, Elliott Harris, explica al respecto que son ellos los que tienen el potencial de salvar al globo y que todo lo que tenemos que hacer es dejar que lo hagan.

En 2018 la joven sueca Greta Thunberg dio una especie de banderazo de salida con su “Skolstrej för klimatet”. Esta “huelga escolar por el clima” dio el mensaje al mundo de que estos jóvenes están aquí y no van a detenerse.

Greta inspiró a otros jóvenes y crearon el movimiento “Fridays for future”.

Inspiró a Paloma Costa y su lucha por combatir la deforestación en la Amazonia en Brasil; a Lilly y su pelea para prohibir las bolsas de plástico en Tailandia y a Leah Namugerwa y su plantación de árboles en Uganda, solo por mencionar a algunos jóvenes que creen que el cambio es posible.

El activismo es solo una herramienta.

Ellos son optimistas y emprendedores

Alrededor del mundo los jóvenes están echando mano de distintos recursos, entre ellos, el uso de la tecnología.

Hace unas semanas el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) anunció a los 35 jóvenes latinoamericanos más innovadores de 2019 por proyectos que van desde biotecnología, medicina y sustentabilidad hasta inteligencia artificial y software y hardware.

Soluciones de integración para los migrantes que retornan a México y que les permite reinsertarse a nivel laboral; paneles solares hechos con algas que aprovechan la fotosíntesis como medio de energía; prótesis impresas en 3D para niños en países en vías de desarrollo; sistemas de eliminación de residuos orgánicos a través de la alimentación de larvas. Las soluciones son varias y diversas.

Por desgracia, ellos se enfrentan a peores condiciones que las generaciones anteriores. Sus salarios son más bajos que los de sus padres. No les alcanza para pagar una hipoteca –ni tampoco para vivir solos siquiera–  y sus pensiones serán mucho más bajas que las de generaciones anteriores.

Sin embargo, ellos son optimistas y están actuando en temas en los que las generaciones anteriores no.

“Desde un movimiento juvenil que impulsa la acción climática en toda la región árabe hasta una organización que expande la alfabetización digital entre los jóvenes en las zonas rurales de Filipinas, hasta una red juvenil global para los derechos sexuales y reproductivos, los jóvenes en todas partes están interviniendo donde las generaciones anteriores han fallado”, sostiene esta organización en un texto a propósito del informe sobre la juventud.

Entonces, ¿cómo dejar que ellos cambien al mundo?

Elliott Harris, de la ONU, asegura que la vía es dotarlos de educación y de empleos de calidad: “Si queremos un futuro mejor en el año 2030, tenemos que invertir urgentemente en quienes lo crearán”.

Nosotros creemos firmemente en que cerrar la brecha de habilidades y formar a los jóvenes como agentes de cambio es aquello que permitirá que otro futuro sea posible.

¿Quieres conocer más sobre cómo les estamos ayudando a nuestros jóvenes a cambiar el mundo a través de la generación de soluciones a problemas actuales? Conoce más y descarga nuestro informe anual en este enlace.

 

Descargar Informe 2019

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