Tres cosas que no serán igual en los negocios después de la COVID-19

Si quieren sobrevivir, las empresas necesitan poner la atención en su esquema de trabajo, en sus clientes y, fundamentalmente, en la forma en la que hacen dinero.

 

Desde que el coronavirus comenzó a diseminarse por el mundo, los especialistas de negocios empezaron a hablar de una “nueva normalidad”. Las cosas después de que la pandemia terminara no serían igual y los negocios tendrían que prepararse para ello. 

La nueva normalidad nos ha alcanzado ya. En muchos países, incluido México, las cuarentenas se están terminando –a pesar de que el virus siga muy activo– porque las economías languidecen.

Las empresas se están enfrentando a que lo que tenían planeado antes de la pandemia no es válido ya y a que tienen que (si es que no lo han hecho ya) tienen que adaptarse a un mundo en el que el contacto humano, la forma de relacionarse y la forma de hacer negocios no es para nada la misma que la que era hace tan solo cinco meses.

¿Qué ya no será igual para los negocios después de la COVID-19? Aquí tres aspectos esenciales de una empresa que ya no serán igual.

 

Los esquemas de trabajo

Con la llegada de la COVID-19, estuvieran preparados o no, millones de colaboradores alrededor del mundo tuvieron que empezar a trabajar en sus hogares. Si antes el trabajo en casa no era tan bien recibido por los empleadores, se convirtió en una necesidad si querían seguir operando.

Ahora que se está levantando la cuarentena, nada volverá a ser como antes. De acuerdo con una investigación realizada por la firma Atento, casi ocho de cada 10 compañías que realizaron trabajo a distancia continuarán utilizándolo en la nueva normalidad.

Ante este panorama, los negocios después de la COVID-19 necesitan mezclar el trabajo virtual con el presencial de una manera en la que sea efectiva, porque como sostiene la consultora McKinsey, esto “puede ser mucho más difícil de lo que parece, a pesar de su éxito en la pandemia”.

¿Por qué? Porque generar cultura común, cohesión social y confianza de manera remota es mucho más complicado.

 

“Perder de vista a los trabajadores durante un cambio significativo hacia los arreglos de trabajo virtual es arriesgarse a la erosión a largo plazo de la confianza, la cohesión y la cultura compartida que a menudo ayuda a que el trabajo remoto y la colaboración virtual sean efectivos a corto plazo”, explica el texto de la consultora.

 

Hay un riesgo de que los trabajadores remotos puedan sentirse aislados, infelices y poco cohesionados. Pero lo que es cierto es que las cosas no volverán a ser igual.

Las empresas necesitan concentrarse en los lazos que unen a su gente y a partir de ello, diseñar un “modelo virtual híbrido” a la medida de la empresa.

 

Los clientes

Con la pandemia no solo hay menos recursos disponibles, por lo que los clientes no solo compran menos, sino que los hábitos de consumo han cambiado de una manera muy rápida y sin retorno.

La industria de la restauración y el turismo son probablemente las más afectadas, pero el cambio de los clientes es general. Las personas están gastando en lo que es verdaderamente esencial, así que este detalle es muy importante para entender cómo se están comportando actualmente.

 

“Globalmente, los consumidores continúan gastando –a veces más que antes de la pandemia, en artículos para el hogar y en comida”, señala un texto del Foro Económico Mundial.  Hoy las personas están más dispuestas a gastar en actividades que puedan hacer en casa y están dejando de lado todo aquello que se realiza en el exterior.

 

Por supuesto, las compras en línea han observado un repunte. Aquellos que no se habían animado a realizar transacciones en línea ya lo probaron y posiblemente quedaron conformes con la experiencia.

De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Ventas Online (AMVO), luego de tres meses de cuarentena, los consumidores continúan recurriendo a las compras en línea par no salir de casa. Siete de cada 10 compradores online consideran seguro y quedan satisfechos a la hora de comprar en línea.

Con todos estos cambios, ¿qué sigue? Depende del negocio que se lo pregunte, pero lo que sí es cierto es que las empresas están obligadas a analizar a profundidad qué necesidad están satisfaciendo en sus clientes, porque en la medida en la que lo hagan van a poder encontrar un lugar en el que puedan insertarse en la cadena de consumo.

 

El modelo de negocio en los negocios después de la COVID-19

La forma en la que las empresas hacían dinero se vio transformada con el coronavirus, sea la industria a la que pertenezcan, es decir, su modelo de negocio ha cambiado, lo quieran o no. 

Si las organizaciones quieren sobrevivir en el tiempo, necesitan hacer una revisión a este aspecto fundamental.

 

“Cuando una crisis como la pandemia de coronavirus golpea a una organización, sus ejecutivos deben evaluar el impacto en su modelo de negocio, tanto de inmediato como a largo plazo”, advierten un par de profesores de la Copenhagen Business School en un texto para la Harvard Business Review.

 

Si para un restaurante, la venta de comida in situ antes de la pandemia era su principal fuente de ganancia, hoy seguramente se tiene que plantear la necesidad de la entrega en línea o de alguna otra transformación que le garantice su supervivencia.

Los negocios después de la COVID-19 necesitan hacer una revisión minuciosa de cómo están entregando valor a sus clientes. En la medida que lo hagan aumentarán sus probabilidades de sobrevivir. 

¿Por dónde empezar a analizar el modelo de negocio? Los especialistas mencionan cuatro dimensiones esenciales: los clientes, la propuesta de valor, las demostraciones de valor –los canales a través de los cuales vende y se organiza para vender– y las capacidades.

Es decir, que los líderes necesitan analizar cómo han cambiado los patrones de compra (clientes); cómo entregan valor a sus clientes (en el caso del restaurante, era presencial pero esto ya cambió); a través de qué canales están llegando a sus consumidores y las capacidades reales que tiene la organización para enfrentar la situación.

Los negocios después de la COVID-19 tienen una tarea ardua pero necesaria si quieren sobrevivir a esta crisis.

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